
(Comunicado leído en los actos del 1º de mayo de la CNT de Catalunya)
Y corriste, amada mia, por los senderos por los que Dante se perdió en su “Divina Comedia”, pero tu hallaste la luz, tu seguiste el retumbar de los latidos de mi corazón, te tiraste de cabeza en un mundo de luz y color, donde los sueños tienen cabida, donde saboreaste la miel de mis labios.
¡Oh, esperanza! ¡Oh, amor!
Vencí, hallé. Ya no hay más sueños, ya no hay más llanto, ya no hay más dolor.
Tú eres mi sueño, después de tanto huir, después de tanto perderme, tanto vagar y divagar, tanto penar, te hallé, pues al fin tengo esperanza, ya no tengo miedo, ya nada taladra de pesar mi mente.
Por fin, soy feliz.
Te amo, como nunca amé a nadie.
...Peregrina de las Estrellas...
Amanece y un suspiro cruza mi pecho.
Dolor.
Ira.
Esperanza.
Dolor…
Amanece un día más con tu ausencia pegada a mi piel,
con el sabor de tus labios aun en los míos,
amanece y yo no se que pensar,
si yo huyo tu me encuentras,
si tu huyes yo corro hacía tus brazos,
y no quiero salir de este circulo,
Cuando encuentro tus brazos abiertos a esta peregrina de calle,
a esta poetisa barata,
a estos versos de calleja,
y no siento ya dolor,
pura y simple felicidad,
ajena a todo mi mundo anterior,
porque tu me das la libertad de poder ser por fin yo misma.
Amanece amada mía y ya no estoy sola.
Amanece y mis versos al fin cobran sentido en tu piel tibia con el olor de mi sexo en el tuyo.
Frente a mí un ángel, frente a mí el éter de tus labios ofreciéndose descarados a las ansias de mi boca.
Frente a ti un demonio, frente a ti la sed insaciable de mi lujuria ofreciéndose a ti con miradas tímidas.
Madre de los juegos latinos y de las voluptuosidades griegas.
Lesbos donde los besos, son lánguidos o jubilosos,
calientes como soles, frescos como los melones,
adornan las noches y los dias gloriosos.
Madre de los juegos latinos y de las voluptuosidades griegas.
Lesbos donde los besos son como las cascadas,
que se lanzan sin miedo en los huecos insondables,
y corren saltarinas y movidas por las sacudidas,
tormentosas y secretas, bulliciosas y profundos.
Lesbos donde los besos son como las cascadas
Lesbos donde los Phrynes uno al otro se atraen,
donde jamás un suspiro descansará sin un eco,
al igual que Paphos las estrellas te admiran,
y Venus con justo derecho puede sentir celos de Safo.
Lesbos donde los Phrynes uno al otro se atraen
Lesbos, tierra de noches cálidas y lánguidas,
que hacen eso con sus espejos, estéril voluptuosidad.
las muchachas con los ojos huecos, enamoradas de sus cuerpos,
acarician los frutos maduros de su virginidad,
Lesbos, tierra de noches cálidas y lánguidas.
Deja al viejo Platón, fruncir el ceño austero,
tu hilvanas tu perdón con exuberantes besos,
reina del imperio dulce, amada y noble tierra,
y de refinamientos nunca exhaustos,
Deja al viejo Platón, fruncir el ceño austero.
Tu delineas tu perdón del eterno martirio,
infligido sin tregua, a los corazones ambiciosos,
que atrae lejos de nosotros, la radiante sonrisa,
entrevista vagamente al borde de otros cielos,
tú delineas tu perdón del eterno martirio.
Quien de los dioses se atreverá, Lesbos, a ser tu juez,
y condenar tu frente empalidecida de tantos trabajos,
si sus balanzas de oro no pesaron el torrente,
de lágrimas que al mar han vertido tus arroyuelos,
quien de los dioses se atreverá, Lesbos, a ser tu juez.
Que nos desean, las leyes de lo injusto y de lo injusto,
vírgenes de corazón sublime, dignidad del archipiélago,
vuestra religión como otras es majestuosa,
y el amor se reirá del Infierno y del Cielo,
que nos desean, las leyes de lo injusto y de lo injusto.
Porque Lesbos entre todos me eligió en la tierra,
para cantar el secreto de las vírgenes en flor,
y yo fui admitido desde la juventud al negro misterio,
de las risas libres unidas a las lágrimas oscuras,
porque Lesbos entre todos me eligió en la tierra.
Y tomo después el cuidad de la trama de Léucade,
como un centinela, el ojo despierto y seguro,
que vigila noche y día, los bergantines, tartanas o fragatas,
de la cual se agitan las formas a través del azul,
y tomo después el cuidado de la trama de Léucade.
Para saber si la mar es indulgente o buena,
a través de los sollozos de la roca que resuena,
una tarde traerá hacia Lesbos, que perdona,
los adorados despojos de Safo, que ha partido,
para saber si la mar es indulgente o buena.
De Safo amante y poeta,
mas bella que Venus a causa de su mortal palidez,
el ojo azul, vencido por el ojo negro,
el círculo negro trazado por los dolores,
de Safo amante y poeta.
Más bella que Venus se ataviaba sobre el mundo,
y vertiendo los tesoros de su serenidad,
y la luminiscencia de su justa juventud,
sobre el viejo Océano de su hija encantada,
más bella que Venus se ataviaba sobre el mundo.
De Safo quien sucumbió el día de la blasfemia,
cuando insultando el rito y el culto inventado,
el día hizo de su hermoso cuerpo pasto supremo de la tierra,
cruel cuyo el orgullo castiga al sacrilegio,
de Safo quien sucumbió el día de su blasfemia.
Y es después de esos tiempos, que Lesbos deplora,
y a pesar de los honores que el universo le rinde,
se embriaga cada noche con el grito de la tormenta,
que empujan a los cielos sus orillas desiertas,
y es después de esos tiempos, que Lesbos se lamenta.
...Peregrina de las Estrellas...